lunes, 6 de diciembre de 2010

Sobre la pronunciación

Me preguntaba hoy Mario, del que tanto he aprendido, sobre la pronunciación que usamos en clase.
Como se puede ver en las prácticas orales usamos la pronunciación erasmiana. La razón es simple: hemos optado por la pronunciación más ampliamente aceptada y usada.
Conozco desde hace tiempo la lucha que mantienen algunos compañeros en defensa de la pronunciación histórica y en contra de la erasmiana, por falsa ésta última, por más probable la primera. No pongo en duda la certeza de sus afirmaciones, no me considero experta en esas cuestiones filológicas ni ganas tengo de serlo. Como decía un amigo muy sensato, ya estoy vieja para esas cosas. Simplemente usamos la misma pronunciación que usan miles (¿millones?) de estudiantes de griego clásico en el mundo. Pienso que se trata de que la lengua griega sea un puente y no una forma de distinguirse y aislarse. Sería gracioso encontrarse con compañeros de Alemania, Canadá, Italia, Méjico... hablando en griego clásico y no poder entendernos por la pronunciación.
Por eso, para que mis alumnos reconozcan lo que escuchan cuando vemos vídeos como éste (desde Andalucía) o escuchamos canciones como ésta (desde Italia), o hacemos actividades como ésta (desde Estados Unidos), prefiero usar la pronunciación erasmiana.

3 comentarios:

Ithaka dijo...

Como todos, yo también aprendí con la pronunciación erasmina y es la que enseño a mis alumnos, aunque también hago lo propio con la pronunciación moderna, porque creo que tengo un abanico más amplio de material para poder reforzar la lengua griega. Comencé a enseñar la fonética moderna después de una conversación que tuve hace ya unos años con una profesora griega de griego clásico, que se sorprendía del hecho de que fuera de Grecia se utilizara la pronunciación erasmiana, mientras que en Grecia se utilizara la moderna.
Se utilice una u otra pronunciación, siempre que se enseñe la lengua griega mediante una forma activa, como tú lo haces, creo que es algo positivo y bueno para todos.
Y, desde luego, si tu aprendes de mí, no menos lo hago yo de ti. Gracias por este post que me ha hecho tener algunas ideas, que espero que pronto se materialicen.

santi dijo...

Enhorabuena por el blog, Ana, al que acabo de aterrizar y del que saco estupendas ideas, como siempre.

Si me permites, al filo de esta conversación sobre la pronunciación, entiendo tus razones, aunque no las comparto. Hacer lo que hace la mayoría no es garantía de nada, para empezar.
El puente del que hablas se quebró hace siglos, precisamente al introducir un sistema artificial que generó múltiples formas de pronunciación adaptadas a la fonética de las lenguas europeas. Es por eso, no gracioso, sino lamentable comprobar que, efectivamente, el griego se hace irreconocible en boca de hablantes de diverso origen por esta razón en reuniones internacionales.
Lástima que no te convenzan mis argumentos, más pedagógicos que filológicos -yo estoy también viejo-, para poder aprovechar mejor tus originales actividades orales digitalizadas.
Feliz verano.

Ana dijo...

Gracias por la visita, Santi y Mario, un verdadero honor.

Santi, esperaba que no estuvieras de acuerdo con mi postura sobre la pronunciación. Con el paso del tiempo (esta entrada tiene ya unos meses) y después de ver a Rico en Mérida, mi convencimiento es mucho mayor. Lo pedagógico es lo que facilita el aprendizaje y no es facilitarlo usar una pronunciación que los hace extraños al resto de estudiantes de griego. Tampoco me parece nada claro que sea más fácil aprender griego con la pronunciación histórica, a mí me parece muchísimo más complicado y te aseguro que lo he intentado.

Tus argumentos no son pedagógicos, pueden ser históricos o filológicos. En esos campos confieso mi ignorancia y puedo concederte la razón; en el terreno pedagógico, sin embargo, permíteme que no esté de acuerdo contigo. Está muy lejos de ser una ventaja pedagógica un sistema que usa tantas grafías para fonemas idénticos, al menos en un primer acercamiento a la lengua, que es el caso. Pero no intento convencer a nadie, que cada cual trabaje con lo que se sienta cómodo.

Por otra parte encuentro que ponerse a discutir sobre pronunciaciones es una batalla estéril e inútil. No he visto a los compañeros de inglés despreciando a los que pronuncian a la americana, australiana, irlandesa o galesa, en niveles como los nuestros, quizá exista el debate en otros círculos. Me parece que de lo que se trata es de que hablen, sin aspirar a ser Lisias de momento.

Creo que nuestro esfuerzo debe centrarse en el fortalecimiento de una metodología que acerque la lengua y la cuestión de la pronunciación es, como poco, una nimiedad. Entiendo que haya personas que prefieran teorizar antes de poner en práctica lo que dicen. No es ese nuestro caso. Si has visitado el blog, verás que lo de la pronunciación es una simple anécdota, el resto de artículos son sobre cuestiones metodológicas, que es lo que me interesa.

De nuevo, te agradezco tus aportaciones, siempre viene bien encontrar argumentos contrarios porque obligan a pensar de nuevo las razones. De esa reflexión siempre se sale fortalecido.