sábado, 2 de octubre de 2010

Una imagen...

En alguna ocasión hemos comentado la importancia de las imágenes para asociar una idea a una palabra sin pasar por la traducción.
Nuestros compañeros de lenguas modernas lo saben muy bien y se pueden encontrar miles de sitios con diccionarios visuales de inglés, flashcards, etc.
¿Por qué no usar también imágenes para fijar vocabulario en griego? De un tiempo a esta parte es cada vez más sencillo encontrar imágenes para cualquier palabra. Por eso nos decidimos a incorporar lo visual en este método porque lo que entra por los ojos, va directamente a la memoria, especialmente en estudiantes que viven rodeados de lo audiovisual (trataremos lo del audio en otra ocasión).
Respecto a las imágenes nos planteamos una serie de cuestiones y estas son nuestras conclusiones (por supuesto, no definitivas, todo está sujeto al cambio, como decía Heráclito):
En la medida de lo posible usamos imágenes con una licencia Creative Commons, pensamos que es una cuestión básica, usar material que se comparte libremente, sin vulnerar derechos de propiedad intelectual, especialmente porque nos movemos en ámbitos educativos. Contamos con la maravillosa galería de Chiron enla que se comparten miles de fotos sobre la antigüedad clásica. No es fácil buscar, porque muchas veces las imágenes no están etiquetadas o no hay una descripción que contenga la palabra que estamos buscando, pero con un poco de paciencia, todo se encuentra. Como alternativa muy recomendable está la Wikimedia, con imágenes de libre uso. Como último recurso, contamos con nuestra propia imaginación para componer algo similar a la idea que queremos transmitir.
Preferimos imágenes de objetos reales (piezas de museo) o reconstrucciones (nunca estaremos bastante agradecidos a los compañeros de la Domus Baebia por su generosidad). El motivo principal es que nos sirven para introducir cuestiones culturales de forma natural, integrándolas en el texto. Por otra parte, los dibujitos que hemos visto que usan otros compañeros nos parecen, con todos los respetos, algo infantiles y alejados ideológicamente de nuestros estudiantes. Cuando no hay otro remedio, porque el objeto en cuestión es difícil de encontrar o las imágenes no son suficientemente explícitas, preferimos contar con los dibujos de textos antiguos, como los que proceden de A Dictionary of Greek and Roman Antiquities, de William Smith.
Usamos las imágenes para describir objetos, describir situaciones, crear diálogos, crear historias. En otras ocasiones son los propios estudiantes los encargados de buscar las imágenes para los textos, o de elaborar historias en griego sobre imágenes dadas.
Sobre los resultados de estos usos solamente podemos decir buenas palabras. Ya no nos imaginamos enseñar griego sin ese apoyo.