viernes, 4 de marzo de 2011

Actividades

Seguimos investigando sobre distintas variedades de actividades. 

No queremos perder de vista que el objetivo final es usar la lengua y después reflexionar sobre ella. Por eso en las actividades mezclamos la creación (la reelaboración, la paráfrasis y todo lo que sea jugar con estructuras conocidas) con ejercicios mecánicos que pretenden asentar la gramática y, por ejemplo, obligarnos a la reflexión de porqué usamos una terminación y no otra.

Como seguir el texto íntegro fue una opción que desestimamos hace tiempo pero no queremos perder las posibilidades que da la historia elaborada por Rouse, una de las propuestas es seleccionar fragmentos adaptados al nivel que estamos trabajando en clase y elaborar actividades de comprensión sobre esos textos. Pensamos que no se trata tanto de traducir literalmente como de llegar a comprender textos en su conjunto y ser capaces de responder cuestiones sobre ellos. Las preguntas/respuestas no tienen porqué ser en griego, aunque esto sea lo ideal. El uso del castellano en las preguntas/respuestas obliga a los alumnos a trabajar con significados en lugar de con traducciones.

Por otra parte, aprovechando el material que circula por la red, también hemos propuesto actividades de comprensión oral. A los alumnos les resultan muy divertidos estos vídeos, especialmente por la pronunciación. Sobre este asunto de las pronunciaciones, cada vez estoy más convencida de que las discusiones sobre ese tema no llevan a ninguna parte y solo suponen un desgaste de tiempo y esfuerzo que sería mejor emplear en otro tipo de investigación. La reflexión que hacemos es que si los profesores de inglés no discuten sobre si es mejor/más auténtica/más recomendable la pronunciación del inglés irlandés, americano, australiano, indio o británico, ¿por qué los de clásicas tenemos que perder tiempo con eso? Otras son las preocupaciones más urgentes, como el cambio de metodología, como la reflexión gramatical posterior a la experiencia de la lengua, como la integración del léxico productivo en el aprendizaje de la lengua, como la indisolubilidad del estudio de la cultura con la lengua. El uso de estos vídeos pintorescos respecto a la pronunciación nos permite ser más flexibles en este tema y así lo transmitimos en clase.

Dejamos el vídeo que hemos trabajado esta semana en clase:



Por otra parte hemos empezado un curso en el CEFIRE de Sagunt que nos va a ayudar muchísimo en esta investigación hacia nuevas prácticas en clase. No tengo ninguna duda de que Mario va a sorprendernos día a día con sus propuestas y alguna de ellas (o casi todas) las llevaremos al aula. De momento, el tener un lugar para hablar en griego clásico con otros compañeros, ya vale la pena. Es una oportunidad que no debería perderse ningún docente de griego.

2 comentarios:

santi dijo...

Tienes razón en una cosa, Ana, no hay nada que agote más que tratar de defender lo obvio. Los que hemos dejado de considerarnos filohelenos no consideramos esta cuestión una pérdida de tiempo, más bien una causa perdida.

Coincido también en que es fundamental el tema metodológico, efectivamente, pero ¿por qué no hacerlo bien desde el principio?

Nadie discute sobre la idoneidad de las diversas pronunciaciones modernas del inglés o del español, porque son variedades naturales que no dificultan la comprensión.
Pero ¿a que a nadie se le ocurriría pronunciar el alemán a la española, para facilitar a los hispanohablantes el aprendizaje de la fonética germana? Podríamos ser también aquí flexibles y hacer videos pintorescos!
Perdona, pero no pude resistirme!
Χαῖρε!

Ana dijo...

Creo que en lo de las variedades naturales de la lengua que no dificultan la comprensión habría mucho que hablar :) Parece que estás muy desentrenado en eso, pregunta a tus estudiantes si entienden igual a un irlandés que a un australiano hablando en inglés.

Como he escrito en otro comentario, lo que menos me importa en este momento es discutir sobre la pronunciación, que considero una cuestión absolutamente anecdótica. Prefiero invertir el tiempo hablando de metodología, de actividades, de propuestas que sirvan para mejorar las clases y aprender griego clásico. Ese es el objetivo de este espacio, y no lo es si escribo con Palatino o Tahoma, o si pronunciamos a la erasmiana o a la histórica.

No se puede reducir el cambio metodológico a una pronunciación. Pretender que por un uso distinto de pronunciación no se hace bien desde el principio es bastante triste. ¿A eso se limita la metodología? Parece que no ha servido de mucho todo lo que he escrito por aquí :(